Una vez filtrada, el agua debe consumirse idealmente en un plazo de 3 a 5 días si se conserva a temperatura ambiente, o hasta una semana si se almacena en el refrigerador. Se recomienda utilizar un recipiente limpio, cerrado y protegido de la luz directa. Como toda agua potable, una buena higiene de conservación es esencial para evitar cualquier recontaminación.
